De la piratería y los posers


Tengo unos 50 Gb llenos de archivos de audio que vengo guardando desde hace años, cuando dejé de copiar tapes usando el equipo de sonido de mi padre y los cambié por la música digital. Ahora casi nunca escucho música de esos archivos, en parte porque mis gustos han cambiado y en parte porque también tengo mi propio equipo de sonido y una pequeña colección de vinilos, cassette tapes y CDs.

En internet hay mil blogs en los que se pueden descargar álbumes completos bajo la premisa de que es una forma de publicidad gratuita para que más usuarios conozcan a una u otra banda, pero es sólo una cantidad mínima de personas la que los usan de ésa forma. Personalmente, no he sentido ningún remordimiento al descargarme la discografía de Slayer desde Show no Mercy hasta Repentless, pero prefiero ahorrar un poco para comprar el split o el álbum de la banda local que depende de esas ventas para la próxima gira o para pagar el estudio de grabación. El discurso de "apoyar a las bandas locales" sólo es válido cuando viene de alguien que lo practica con frecuencia.

Todos sabemos que la propiedad intelectual es protegida contra el robo, igual que las propiedades materiales, pero hay quienes piensan que todas las creaciones artísticas deben ser de acceso libre, o que los derechos de autor y patentes restringen el acceso a las ideas y la libre expresión. Entonces, surge la pregunta: A quién le robamos si descargamos música ilegalmente? En diferente proporción, le robamos a todos los eslabones de la gran cadena que hace que la música pase desde el compositor hasta nuestras mugrosas manos. La mayoría del dinero de la venta los álbumes va a la disquera y se reparte en menor medida entre los demás eslabones de la cadena. Cuando la banda tiene su propio sello discográfico o las disqueras son compañías de pequeño y mediano tamaño, el botín se reparte entre menos cabezas y -a veces- más equitativamente.

Yo digo que nada se compara con la sensación de tener la música en formato físico y escuchar el siseo de la aguja del tornamesa al dar vueltas o el sonido de la estática del tape en el deck, pero siempre va a haber gente que te diga que malgastas tu dinero en discos, que es más fácil descargarla de internet. Hay páginas en internet para escuchar la música de forma gratuita sin joder a nadie: Soundcloud, Bandcamp, YouTube y redes sociales de las bandas mismas o los samplers que algunos sellos discográficos publican son buenas opciones. Comprar la música en formatos digitales es una opción para descargar archivos en buena calidad de audio a un precio bajo. 

"Haz tu voluntad será toda la ley" (Crowley, 1904, I:40), pero cualquiera que no esté dispuestos a gastarse unos dólares o una cantidad justa de esfuerzo en la música de la que dice enorgullecerse es un miserable poser.


2 comentarios:

Pattty dijo...

De joven, alguna vez lo hice por falta de plata o porque te hallás cosas que en otros lados no están, ni pagando (yo prefiero CD y digital, siempre odié los tapes).

Y bueno, ahora trabajo y compro la música. Así pasa. Es más fácil pagar que estarse complicando... Pero si tenés pisto para comprar y no lo hacés, no sé si poser será la palabra, pero lo que sí es, es ser un maldito miserable... y ser un maldito miserable no es nada cool.

Metal Extremista dijo...

Claro, cuando no éramos más que jovencitos no teníamos muchas opciones y uno se rebuscaba con lo que pudiera, yo siempre preferí lo análogo. Ahora escribo desde una situación diferente.